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La pérdida de peso no deseada

Wednesday 1 st October 2014

La problemática de la pérdida de peso es tan preocupante como la ganancia de peso. Cuando se han probado todos los métodos posibles para encontrar su peso ideal, tanto si es necesario ganarlo como perderlo, y no se consigue el propósito, se llega a una situación desmoralizadora.
En este artículo se analizan las posibles causas de la pérdida de peso y cómo solucionarlo.
 

Como madre de una niña celíaca, me vi confrontada al hecho de ver que mi hija perdía peso a los 8 años aún y viendo que no paraba de comer durante todo el día sin parar, además de acompañarse con un cuadro de salud física y mental muy preocupante: enfermedades respiratorias y gastroenterológicas a repetición, agotamiento físico y mental, depresión, etc. El hecho de tener un diagnóstico claro, con unos análisis médicos que lo demostraban y una dieta bien determinada, hizo que no hubiera duda en ponerla en práctica. Pero aunque la mayoría de problemas de salud se fueron arreglando bastante rápidamente, el peso todavía siguió bajando durante unos meses, y luego se mantuvo sin ningún incremento de peso durante dos largos años.
Ahora, como terapeuta en nutrición, me veo confrontada a menudo a casos de pérdida de peso sin que se pueda encontrar la causa subyacente con análisis médicos convencionales. En estos casos, las personas han llegado a situaciones de delgadez tan extremos que están aterrorizados con el hecho de perder un sólo gramo más. La preocupación por esta situación de bajo peso es tal, que gana prioridad frente al hecho de tener enfermedades con dolores agudos como fibromialgias o artritis. 
En algunos casos, la pérdida de peso llega a tal extremo que la persona llega a la caquexia, cuando el cuerpo ya no obtiene alimentos del exterior y debe nutrirse de sus propios músculos.
Dejando de lado los casos en que la cantidad de alimentos ingeridos es deficiente, ya sea debido a una anorexia, o a la pobreza extrema, o una huelga de hambre, etc.; los casos en que la causa es emocional, como una depresión, marginación, reivindicación, etc.; y los casos en que se trata de un efecto secundario de un medicamento o de un tratamiento como la quimioterapia, nos confrontamos a casos en los que no hay causa aparente de la pérdida de peso. En esos casos, la solución que se propone es principalmente hacer un tratamiento nutricional.


Comer mucho engorda y comer poco adelgaza


La idea preconcebida de que cuando se come mucha cantidad se engorda no es cierto en todas las personas. Todos hemos visto personas muy delgadas aún y comiendo gran cantidad de comida. Así que la solución al hecho de adelgazar no consiste en comer mayor cantidad de comida, sino que  al contrario; en muchos casos, el exceso de comida es una de las causas que provocan la delgadez.
Como se expone en este otro artículo, el exceso de comida es una de las causas de disbiosis intestinal y la consecuente malabsorción de nutrientes. 


Comer mucho para crecer bien alto


Desde pequeños se nos ha enseñado que es necesario comer todo lo que hay en el plato para “hacernos mayores”. Es cierto que se necesita una cierta cantidad de comida para que los niños crezcan y gozar de buena salud, ¿pero cuánta comida es necesaria para ello? ¿Realmente es necesario hacer tres comidas completas al día y dos meriendas?
Encontrar la cantidad justa de comida necesaria y su frecuencia no es fácil. No existe una regla universal sobre la cantidad de comida que debería comer cada persona. Pero por lo general, tres comidas más dos meriendas es verdaderamente excesivo para una persona adulta normal básicamente sedentaria. Una persona que goce de buena salud, tendría que ser capaz de mantenerse sin ningún problema comiendo una cantidad moderada.
Para un niño, la cantidad dependerá de la edad, y a medida que vayan creciendo, han de ser capaces de aguantar sin problema sin necesidad de tomar meriendas. Lo ideal sería que ellos mismos decidieran cuánto quieren comer, de forma que no se les debería obligar a que acaben lo que tienen en el plato, sino que paren cuando se sienten satisfechos. ¿Podemos confiar en que comerán lo necesario si se les deja libertad? Sí, siempre y cuando no tomen productos que provoquen adicciones, los cuales suelen ser azúcares, gluten, lácteos (a partir de unos 3 años), excitantes como chocolate y coca-cola, etc. Si se les da comidas sanas, se puede confiar en que comerán lo necesario, y no rechazarán la comida porque prefieren comer otros alimentos que les produce más placer, sino porque el organismo ya está colmado. 
Por otro lado, existen ciertos alimentos que estimulan el crecimiento de los niños, como son los productos lácteos. Hay que ser consciente que la leche contiene una hormona del crecimiento de forma natural, la IGF-1., que sirve para hacer desarrollar rápidamente los pequeños terneros en grandes vacas. ¿Es realmente ésto lo que deseamos para nuestros hijos? Debemos reflexionar el efecto que una hormona de estas características puede provocar en el hombre. Por supuesto, va a estimular el crecimiento, ¿pero qué puede suceder si se estimula el crecimiento celular en exceso? La IGF-I es una hormona semejante a la insulina pero con funciones de crecimiento: la bovina y la humana son idénticas. Numerosos estudios demuestran una relación entre la IGF-I y el desarrollo de diversos tumores (tiroides, huesos, riñones, mamas, etc.) (1) (2)
Así que no es cierto que para el buen crecimiento de un niño haga falta ingerir una gran cantidad de comida, sino que lo importante es cubrir las necesidades en todos los aspectos: alimentación saludable y apropiada, aire y agua limpios, sol, ejercicio físico, reposo, el amor de sus padres, un entorno social agradable, educación académica y espiritual, etc. 



Causas de la pérdida de peso


La pérdida de peso es principalmente debida a una deficiente absorción de nutrientes en el organismo. Las causas de esta malabsorción se detallaban también en el artículo que trataba la relación entre una sobrealimentación y una carencia nutricional, el cual se puede leer aquí.
 

Tratamiento


La solución propuesta consiste principalmente encontrar un régimen que toma en cuenta las intolerancias y las carencias nutricionales. Evidentemente, la persona que pierde peso será reticente a aceptar un régimen. De hecho, tradicionalmente asociamos un régimen a la pérdida de peso, lo cual es justamente lo que se quiere evitar. Pero un régimen no sirve para perder peso, sino para encontrar su peso adecuado.
El tratamiento consistirá, pues, en poner remedio a este déficit de absorción de nutrientes, reparando las villosidades intestinales, la flora intestinal y evitando los alimentos “ladrones” de nutrientes.
Al empezar un tratamiento nutricional, es normal que al principio se pierda todavía un poco más de peso, lo cual asusta muchísimo a los afectados. La Dra. Campbell-McBride dice a propósito de la pérdida de peso que se experimenta al empezar la dieta GAPS: “ La consumición regular de cereales y carbohidratos provoca retención de agua en el cuerpo. Cuando se elimina la consumición de estos alimentos, se pierde este exceso de agua, y por lo tanto, se pierde un poco de peso, lo cual normalmente sucede las primeras semanas. Sin la retención de agua, se tiene el verdadero peso y medida, lo cual mostrará la extensión real de malnutrición de la persona. Al seguir el protocolo nutricional GAPS, el sistema digestivo empieza a absorber alimentos adecuadamente y a alimentar el organismo; se empezarán a construir huesos más densos, músculos y otros tejidos y órganos más sanos, y por lot tanto, se gana peso como resultado. Se puede continuar delgado el resto de la vida, si esa es su constitución, pero será más fuerte y lleno de energía.”
Además, es también habitual que se experimente una reacción de extinción, cuando las bacterias patógenas del intestino mueren, liberando gran cantidad de toxinas a la vez, lo cual provoca un empeoramiento de los síntomas de la enfermedad que se padece. Así que el tratamiento nutricional debe iniciarse muy lentamente, para que el cuerpo pueda soportar este proceso de desintoxicación. Por ello, este tratamiento suele durar varios años.
En algunos casos, el programa nutricional deberá incorporar incluso el ayuno, si es necesario una desintoxicación en profundidad. Paradójicamente, cuanto mayor es la delgadez y desnutrición de la persona, indica que mayor es su toxicidad, y por lo tanto, la dieta debe ser más estricta, incluso puede ser necesario plantearse la posibilidad de hacer cierto tipo de ayuno.



Bibliografia:

(1) « Growth hormone, IGF-I and cancer. Less intervention to avoid cancer? More intervention to prevent cancer? »,

(2) http://www.notmilk.com/

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